El cementerio y réquiem de mi abuelo

Sucede que no quería esperar más ahí, estaba apurado y tenía cosas más importantes que hacer. Una niña que lloraba a mi lado me miró fijamente como descubriendo mi propósito criminal:
.
-Puto –me dijo, y me dejó perplejo con el odio que esas palabras salían de su boca-
-¡Puto de mierda!-esta vez más fuerte-
.
Comenzó a pegarme patadas y puñetazos en mis piernas hasta que su madre la detuvo pidiéndome disculpas. Yo no conteste, miré por un rato a la nena que lloraba con un aire de impotencia. Empecé a caminar con un paso medianamente rápido, espiando a ver si alguno de los pocos presentes me descubría en mi intento de huída y mientras salía por la lúgubre y enorme puerta, levanté la mirada y el cielo estaba nublado. Era un día hermoso.


Salgo a la calle
y al final
gente naranja,
ciudades naranjas,
mundos naranjas.
Y
el sr. Naranja dice:
"¡Puta!, otra naranja seca"
gris dijo
como no va a llorar la nena si tenia el dia equivocado, ya tiene la estructura ahora le faslta solo el lado propio el lado que lo haga unm "wow" para los lectores.
saludos
30 Junio 2005 | 08:11 PM